Seguridad alimentaria y estrategias sociales: Su contribución a la seguridad nutricional en áreas urbanas de América Latina
María Inés Sánchez-Griñán Lima-Perú
volver Nº 11-12

MARCO CONCEPTUALSon tres las causas principales de la mala nutrición: las relacionadas con la seguridad alimentaria, a los servicios de salud y saneamiento ambiental, y al cuidado de los miembros del hogar (UNICEF 1990, 69, WHO/FAO 1992).

Oshaug (Oshaug, Eide, Eide 1994), tomando en cuenta estos tres factores, promueve la formulación de políticas efectivas para atender los problemas nutricionales desde un enfoque de la alimentación como un derecho humano, utilizando la matriz de seguridad alimentaria y nutricional (Chauliac, Gerbouin-Rerolle, 1994; Oshuag, Eide y Eide, 1994)

Este estudio emplea la matriz propuesta por Oshuag (Oshaug, Eide, Eide 1994), destacando que para lograr y mantener la seguridad nutricional se debe establecer las condiciones y establecer y cumplir los objetivos en función de: 1) seguridad alimentaria, 2) prevención y control de enfermedades y 3) cuidado adecuado. Oshuag propone que se deben sistematizar, identificar y analizar los obstáculos para lograr esas condiciones y prevenir la inseguridad nutricional (Oshaug, Eide, Eide, 1994) (Cuadro 1).

Es clara la necesidad de contar con una adecuada seguridad alimentaria que garantice una eficiente disponibilidad de alimentos en los hogares. Sin embargo, es preciso señalar que esta última no garantiza el adecuado acceso a los alimentos en el hogar, ni entre los diferentes miembros del hogar (Kennedy y Hadddad, 1992), así como tampoco garantiza la correcta utilización biológica a nivel individual. Este estudio recoge éste enfoque, diferenciando claramente las condiciones para lograr la seguridad alimentaria de aquellas que logran la seguridad nutricional. Este reconocimiento es María Inés Sánchez-Griñón. Investigadora asociada al Instituto de investigación Nutricional (IIN), Lima, Perú. El presente artículo es un extracto del documento elaborado para el Taller "Una visión de la Alimentación, la Agricultura y el Medio ambiente en el año 2000 en América Latina", organizado por IFPRI, Cali, Colombia, 1995. Critico, ya que la seguridad alimentaria es una condición necesaria, pero no suficiente para lograr la seguridad nutricional, a nivel individual.

Cuadro 1
Marco conceptual de la seguridad nutricional

Individual: mujer gestante y mujer en edad fértil, lactante,
pre-escolar,
escolar y adolescente, adulto, anciano      
Seguridad Alimentaria      
Control y Prevención
de Enfermedades
Cuidado Adecuado  
Disponibilidad esta- ble de alimentos adecuados Acceso a alimentos adecuados nutricionalmente e inocuos 1. Acceso a servicios de salud adecuados (cobertura y calidad)

2. Acceso a sanea- miento ade-cuado (agua, desagüe, aire, luz)
   
Comportamiento miembros del hogar decisiones adecuadas
- selección y utilización
- higiene - uso de servicios
- uso de información
   

- disponibilidad nacional de alimentos
- oferta en mercados
- oferta institucional
 

sostenibilidad econó mica y social
- ingreso
- precio de los alimentos
- capacidad adquisit.
- gastos en alimentos

La Seguridad Nutricional en Areas Urbanas de America Latina

A pesar de las limitaciones de la información disponible, es clara la compleja situación nutricional en que se encuentra la población de América Latina. No solamente se manifiesta una situación de déficit nutricional, como es el caso de la anemia por deficiencia de hierro, el déficit energético proteico, entre otros, sino también una creciente evidencia de enfermedades crónicas no transmisibles. Por otro lado, se mantienen niveles elevados de enfermedades infecciosas. Esta situación representa un nuevo reto para los responsables del diseño de políticas y programas, quienes deben conjugar armónicamente la atención de los problemas de disponibilidad, acceso y distribución equitativa de alimentos, con el logro de una adecuado balance y calidad en la alimentación (OPS, 1994).

La identificación de soluciones adecuadas a los problemas nutricionales en América Latina, frente a la compleja gama de factores de riesgo, requiere tomar en cuenta los tres factores propuestos en el marco conceptual.

Seguridad Alimentaria

El concepto de seguridad alimentaria propuesto por la FAO y difundido a través de la Conferencia Internacional sobre Nutrición (WHO/FAO, 1992), se refiere al acceso de toda las población, en todo momento, a los alimentos necesarios para llevar adelante una vida saludable. Para garantizar esta definición de seguridad alimentaria, deben ser satisfechas dos condiciones: i) asegurar una disponibilidad estable, en todo momento, de los alimentos, ii) asegurar que cada hogar acceda a los alimentos adecuados.


Control y prevención de enfermedades y saneamiento.

El aprovechamiento biológico de los alimentos depende de la salud de las personas y de su capacidad para utilizar los nutrientes. La interacción entre los procesos de infección y consumo inadecuado de alimentos, constituye un círculo vicioso que repercute en el estado nutricional de la población. La presencia de enfermedades puede afectar los requerimientos nutricionales del individuo, por lo cual es necesario garantizar : i) servicios de salud adecuados y ii) condiciones de saneamiento ambiental adecuadas.


Calidad y prácticas adecuadas de la población.

La seguridad nutricional estaría además afectada por el comportamiento de la población hacia su salud y su capacidad para cuidar de ella. Este enfoque se basa en la promoción de la salud que, según la carta de Ottawa, consiste en "el proceso que proporciona a la población la capacidad de ejercer un mayor control sobre su salud y mejorarla".

Las áreas urbanas presentan una gran diversidad de factores de riesgo para la salud de la población. El consumidor urbano está expuesto a una mayor diversidad de alimentos y formas de alimentación que el poblador rural. Asimismo, el poblador urbano pobre está sometido a condiciones de saneamiento ambiental inadecuadas, limitaciones de espacio, condiciones socioeconómicas limitadas y hacinamiento, que lo exponen también a riesgos de contaminación e infecciones. Entre los factores que afectarían la seguridad nutricional están aquellos asociados a la utilización y selección de alimentos en el hogar, a las prácticas y creencias sobre alimentación de diferentes grupos de edad, a las prácticas y creencias sobre alimentación de diferentes grupos de edad, a las prácticas de higiene, a la utilización de los servicios de salud, a la disponibilidad del tiempo y al control del ingreso económico (Engle, 1992; WHO/FAO, 1992).

El nivel educacional, las percepciones y creencias, los hábitos socioculturales, el origen, la información disponible y el acceso a servicios de la población, repercutirá en la capacidad individual o familiar de tomar sobre estos factores, afectando la seguridad nutricional. También hay que tomar en cuenta la capacidad de la población para recurrir a las organizaciones sociales -públicas y privadas- que promueven y facilitan el cuidado a nivel local.

Estrategias generales para lograr la seguridad nutricional.

Tomando en cuenta la necesidad de mejorar la seguridad nutricional de la población de América Latina y los limitados recursos existentes, se propone tomar en cuenta las siguientes estrategias:

  1. Información, educación y comunicación.

Se deberán promover actividades de información, educación y comunicación social, como instrumento para promover conceptos, facilitar el acceso de la población al conocimiento, e impulsar su participación en este proceso. En América Latina se reconoce la ausencia o reducido alcance, de programas que orienten al consumidor en la selección de una alimentación balanceadas, económica y nutritiva (Creed et al. 1991, Hussain y Lunven, 1987 OPS/FAO 1994), a fin de que el consumidor conozca los riesgos de decisiones alternativas, especialmente aquellos orientados a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles y procesos de desnutrición. A pesar de ello, los pobladores urbanos están permanentemente expuesto a mensajes comerciales que actúan como la única fuente de información sobre alimentación y nutrición (Atkinson, 1992). Es necesario asegurar que se incorporen criterios de calidad nutricional en la adquisición de los alimentos.

Los contenidos de actividades de capacitación, educación y comunicación deberán a su vez tomar en cuenta las percepciones y necesidades de la población en relación a su salud y alimentación (Atkinson 1992; Moser, 1994). Es necesario promover programas de comunicación y educación nutricional a través de los medios masivos, acompañándolos de medios interpersonales

Estas actividades no deben ser entendidas como un instrumento accesorio a los programas, ya que tienen una capacidad decisiva para modelar los comportamientos colectivos e individuales, mejorando la salud y nutrición de la población. Para lograr una intervención efectiva en el manejo de los problemas nutricionales y de salud, se requiere una adecuada información y educación sobre estos temas. Se requerirá especialistas que elaboren campañas de sensibilización y movilización social en promoción de la salud, de expertos en educación para organizar campañas de capacitación, de especialistas en comunicación para realizar actividades en educación no formal y participación popular.

Será necesario potenciar las actitudes de estos especialistas para alcanzar resultados económicos y efectivos en nutrición.

Será de suma importancia, especialmente si tenemos en cuenta los procesos de descentralización en gestión, lograr niveles de consenso para organizar estrategias de capacitación en servicios a nivel local. Ello facilitará la coordinación intersectorial y la estandarización de criterios entre los responsables del sector salud, educación, agricultura y los de entidades no gubernamentales, involucrados en servicios de alimentación y nutrición de la población.

2. Participación Social.

Es esencial promover y fortalecer acciones en salud, alimentación, nutrición, basadas en la población y programadas a nivel comunitario, municipal y provincial. Estas acciones podrían contribuir a mejorar la adecuación de los servicios en función a las necesidades de la población y reducir sus desigualdades. Es en estos espacios de socialización local, donde se pueden percibir los problemas de salud, saneamiento y alimentación en una realidad concreta, favoreciendo a su vez una estrecha relación con la población. Estos espacios constituyen redes que podrían ser estratégicos ante situaciones adversas (Chen y Kates, 1994). Estos escenarios locales ofrecen, además opciones eficientes de convocatoria y se prevé una mayor posibilidad de lograr acercamientos interinstitucionales y entre los distintos sectores (público y privado) involucrados en la problemática ambiental, alimentaria y sanitaria.

A través de estos espacios, es posible fortalecer la capacidad local de participación social ante problemas comunes y específicos, así como la formulación de propuestas de acción frente a estos problemas. A este nivel la operatividad de las acciones en alimentación y nutrición no es solamente necesaria, sino también viable para lograr el impacto en el bienestar de la población (Llanos y Restrepo, 1992; Terris, 1992). La promoción de estrategias con un perfil político, técnico y administrativo definido a nivel local es esencial es estos escenarios.

Sin embargo, es importante reconocer que el desarrollo de esos espacios basados en la comunidad, depende del grado de compromiso de los gobiernos locales, de las responsabilidades asignadas en la descentralización y asignación de recursos, del manejo de las relaciones en la comunidad y de la movilización de los recursos existentes. Será necesario fortalecer la programación, ejecución y evaluación social de los programas a nivel de gobiernos regionales, provinciales, locales y comunales. Será necesario además fortalecer procesos de gestión comunitaria que permitan formular y evaluar propuestas de acción en alimentación, salud y nutrición, tomar decisiones adecuadas a nivel local, así como favorecer un monitoreo y seguimiento oportuno. Una modalidad podría ser, la creación de consejos regionales, locales o provinciales de seguridad alimentaria y nutricional.

3. Movilización de Recursos Locales.

A nivel local, generalmente se dispone de diferentes tipos de recursos, conformados por instituciones públicas y privadas, recursos humanos, servicios de alimentación, recursos financieros, de análisis y evaluación. Sin embargo, éstos no son necesariamente aprovechados en acciones integrales, que optimicen el diseño, formulación, ejecución y evaluación de acciones locales en alimentación, nutrición. La movilización y utilización de estos recursos de manera oportuna y eficiente, contribuye al bienestar de la población. Es preciso utilizar estrategias de focalización como medida racional para movilizar estos recursos, orientándolos a la población más necesitada, optimizando su uso y maximizando el impacto de las intervenciones.

Será necesario fortalecer mecanismos de concertación entre los sectores sociales e institucionales, públicos y privados, a nivel local, para evitar la superposición de acciones en salud y nutrición. Ello deberá reflejarse en la formulación de políticas, lineamientos básicos y elaboración de planes de acción, conciliando intereses económicos y propósitos sociales e incentivando políticas que garanticen la equidad y favorezcan la creación de ambientes y opciones saludables.


4. Incorporar Sistemas de Analisis, Evaluación e Investigación

En estos momentos de procesos de reformas institucional, será necesario tomar medidas para contar con estudios basales para la verificación del impacto final y sus efectos en la cobertura y calidad de atención especialmente en la dirigida a los sectores más pobres de la población. Es recomendable la incorporación de índices que integren aspectos nutricionales y económicos en actividades de abogacía y la sensibilización a grupos políticos y administradores de programas. La definición del salario mínimo en función de una canasta mínima nutricional que garantice a la familia el acceso a una alimentación adecuada (Galarreta y Sánchez Griñán, 1990), puede constituir una herramienta útil. Las metodologías rápidas y evaluaciones cualitativas en los procesos de evaluación deben tomarse en cuenta.

Además, serán necesario fortalecer los procesos de investigación - acción. Se pueden identificar áreas donde aún es necesario contar con información adicional, para lograr una mejor comprensión de las causas y mecanismos involucrados en la seguridad nutricional de la población y contribuir a la identificación de situaciones de inseguridad alimentaria. Mencionaremos algunos aspectos:

  • Evaluar las tendencias de los cambios epidemiológicos, especialmente de las enfermedades crónicas asociadas a la dieta, e identificar los factores de riesgo y su coexistencia con procesos de desnutrición.

  • Fortalecer los sistemas de información existentes, en casi todos los países que recogen periódicamente datos basados en el presupuesto del hogar y niveles de vida. Es necesario promover la utilización de estas bases de datos, en análisis que permitan la generación de indicadores nutricionales a nivel del hogar, para determinar los patrones de compra de alimentos, su eficiencia en la compra y sus tendencias.

  • Evaluar indicadores alternativos para el seguimiento de la seguridad nutricional y sus factores determinantes. Estos deberán ser útiles, funcionales, de bajo costo y de fácil recolección a nivel local. Entre estos se podría sugerir indicadores cualitativos sobre las percepciones de los miembros del hogar especialmente de la mujer, en el uso de los recursos, del hogar y de la comunidad, así como en el uso y la disponibilidad del tiempo en función de objetivos nutricionales y cambios en los patrones tradicionales de alimentación. Por otro lado, el seguimiento de los precios de alimentos nutritivos y económicos, y el costo de una canasta mínima nutricional en relación a los salarios, entre otros.

BIBLIOGRAFIA

  • Atkinson, S.J. 1992. Food for the cities: Urban nutrition policy in developing countries. Department of Public Health Policy Publication N 5. London: London School of Hygiene.
  • Chauliac, M. y P. Gerbouin-Rerolle. 1994. Street Food. Children in the Tropics, International Children's Centre - París. Nro.213.
  • Chen, R.S. y R.W. Kates. 1994. World food security: Prospects and trends. Food Policy 19(2): 192 - 208.
  • Creed et al. 1991. La mejor compra. Guía metodológica para su aplicación en diferentes condiciones locales. Lima: Instituto de Investigación Nutricional.
  • Engle, P.1992. Care and child nutrition. Theme paper for the International Conference on Nutrition. Nutrition Section.N. York: UNICEF.
  • Galarreta, V. y M.I. Sánchez Griñán.1990. La canasta mínima vital y el sistema de vigilancia alimentario nutricional. Bpl. Red SISVAN Nro.1 Lima, Perú.
  • Hussain, A. M. y P. Lunven.1987. Urbanization and hunger in the cities. Food and Nutrition Bulletin 9(4): 50-61.
  • Kennedy, E. y L. Hadddad. 1992. Food security and nutrition. 1971-91. Food Policy. February 1992: 2-6.
  • Moser, C. 1994. Urban poverty and social policy in the context of adjustment. Urban Development Division. Washington, D.C.: The World Bank.
  • OPS/FAO 1994. Informe del Taller Subregional de Seguimiento a la Conferencia Internacional sobre Nutrición, Quito, 21-25 marzo. Chile.
  • Oshaug, A. B. Eide y A. Eide. 1994 Human Rights: A normative basis for food and nutrition - relevant policies. Food Policy 19(6): 491-516.
  • UNICEF, 1990. strategy for improved nutrition of children and women in developing countries. N.York, UNICEF.
  • WHO/FAO. 1992. International Conference on Nutrition. Nutrition and development: A Global Assessment.
 
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