Revista de CLADES
Numero Especial 2/3
Julio 1992


Foto de Portada: Mujer del El Chilco de la Merced, Ecuador F. Mattiolo /FAO

Marco Conceptual para el Análisis Empírico de los Campesinos Carmen Deere y Alain de Janvry
La Investigación Agrícola con Agricultores con pocos Recursos: El modelo del agricultor, primero y último Robert Chambers y B.P. Ghildya
Situación y tendencias de la conservación de recursos genéticos a nivel local en América Latina Camila Montecinos - CET, Santiago-Chile
Miguel Altieri, CLADES - U.C. Berkeley
Sistemas sostenibles de producción agropecuaria para campesinos Enrique Murgueito R. - CIPAV, Cali-Colombia
Una propuesta de desarrollo microregional de base campesina: La estrategia agroeconómica de la provincia de Pacajes Claudia Ranaboldo - SEMTA-Bolivia
Buscando alternativas al rozado con quema en el nordeste de Brasil AS-PTA / CTAO, Brasil
Evaluación de un sistema de producción para la subsistencia familiar bajo manejo agroecológico Andrés Yurjevic / Camila Montecinos /Raúl Venegas CET-Chile
Aplicando la agroecología al desarrollo de la microcuenca del Río Porcón E DAC/CIED - Perú
Descripción de un sistema de producción intensivo de hortalizas a nivel familiar bajo tecnología orgánica Agustín Infante L, CET - Chile
Evaluando la eficiencia de las vasijas porosas como sistema de riego de bajo costo en el altiplano boliviano SEMTA-Bolivia
Avances de CLADES en la investigación agroecológica Miguel Altieri, CLADES - U.C. Berkeley
Hacia una agricultura sustentable en América Latina
Una estrtegia para la agricultura, la ganaderia y la silvicultura en zonas áridas y semi-áridas DANIDA - Departamento Danés de Cooperación Internacional de Desarrollo
Un nuevo texto: "AGROECOLOGIA" Ronald Carroll, J.H. Vandermeer, P. Rosset
Al comienzo de la década del 90, las políticas de transformación estructural que caracterizaron a América Latina en los años 70, son reemplazadas por acuerdos pactados entre los actores públicos y sociales. A este hecho, que marca el estilo de desarrollo que se va imponiendo, se adiciona la aceptación que la biosfera es limitada en recursos y en su capacidad de absorber desechos.

Durante el período de auge del cambio social, las organizaciones campesinas lamentablemente no lograron la legitimidad social suficientes, quedando el mundo campesino excluído del proceso de distribución de recursos, razón por la cual el 61% de la población rural vive en situación de pobreza. Lo expuesto nos hace pensar que sólo a través de un largo proceso de desarrollo sostenible y participativo, que fortalezca el tejido social de las comunidades, se logrará que los habitantes rurales accedan a una mejor calidad de vida.

Sin un apoyo externo, los campesinos no podrán enfrentar exitosamente todos los desafíos que plantea el proceso de desarrollo. Será necesario que las instituciones de promoción colaboren con las comunidades en el diseño de propuestas productivas que al mejorar la calidad de sus recursos naturales les permita elevar su productividad.

A los pequeños productores se les abre la oportunidad de transformarse en el primer grupo social que lleva a la práctica los principios del desarrollo sustentable, hecho que no podrá pasar desapercibido a los gobiernos, especialmente cuando la conciencia ecológica de la sociedad civil aumenta y las autoridades suscriben compromisos internacionales que los comprometen a generar políticas que fomenten este tipo de desarrollo.

Hoy más que nunca los campesinos deberán usar su creatividad no sólo para enfrentar las fuerzas económicas y políticas, que los han marginado y les han sustraído el fruto de su trabajo, sino también para ganarse el apoyo y la solidaridad de la comunidad urbana ofreciéndole una producción libre de contaminación.

Las Escuelas de Agronomía de las más diversas universidades de la Región comienzan a reaccionar y a tomar medidas para hacer un aporte real a los problemas campesinos en la dirección que hemos ido enfatizando.

La iniciativa de CLADES de formar profesores universitarios que impartan la cátedra de Agroecología y Desarrollo Rural Sostenible y la voluntad de autoridades universitarias de fomentar el enfoque agroecológico entre los futuros profesionales del agro, son ejemplos que debieran ser complementados con acciones en el campo de la investigación para acrecentar el conocimiento agroecológico.
La sociedad latinoamericana no puede seguir pensando que la pobreza masiva y el daño medio ambiental son problemas pasajeros, propios del período de ajuste que bien nuestras economías, los que serán resueltos tan pronto alcancemos un cierto nivel de desarrollo que permita tener los recursos para hacer las reparaciones sociales y ecológicas.

La argumentación debe ser exactamente la contraria, debemos invertir en la pobreza y en el medio ambiente por que ambos pueden ser fuentes de riqueza. Los estudios que se incluyen en este número de Agroecología y Desarrollo así lo demuestran. La Región debe comprender que cuenta con un patrimonio natural (biodiversidad) que presta "servicios ecológicos" fundamentales a la humanidad, por los cuales merece una compensación. También debe entenderse que América Latina necesita realizar su propia revolución tecnológica, que siendo ecológicamente compatible, fomente el uso óptimo de aquellos recursos que son abundantes.

Al término de UNCED 92 quedamos con la sensación que al campesinado se le podrían abrir nuevas posibilidades para su desarrollo, siempre y cuando en nuestros gobiernos primer una lealtad para con los pequeños productores, por sobre la actitud oportunista de querer agradar al norte asumiendo una agenda que no incluye las necesidades del sur. Sería necio desconocer el cambio drástico en las prioridades del desarrollo en América Latina, y privar al campesinado de la oportunidad de ser un actor que aporta al bienestar común.

Finalmente queremos señalar que el Desarrollo Rural Sostenible es por sobre todo un esfuerzo basado en el humanismo que debe comprometer a las autoridades, productores y consumidores para alcanzar la equidad y la justicia ecológica.

 
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