La Experiencia en la Cuenca del Río Mashcón
Juan Sánchez B. / EDAC-CIED, Perú
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El Perú es un país de grandes contrastes geográficos, ecológicos, sociales y culturales. La cordillera andina lo divide de norte a sur, creando espacios geográficos tan diversos como distintos y que reproducen más del 80% de los climas del mundo.

Las erradas políticas agrícolas han contribuido al deterioro de sus ecosistemas, al estancamiento de la producción alimentaria y a la migración creciente hacia las ciudades.

El Departamento de Cajamarca es un ejemplo de esta situación. Situado en la sierra norte del Perú entre los 2,000 y 4,000 metros sobre el nivel del mar, posee una población cercana al millón de habitantes. De éstos, la que vive en las áreas rurales (78% del total) es la más numerosa del país y una de las más pobres.

La mayoría de los campesinos viven y producen en las laderas de los valles, en parcelas muy pequeñas, con suelos en pendiente muy erosionados y sin vegetación protectora. Sus cultivos no les alcanzan para vivir y alimentarse bien, teniendo que salir fuera de la región para buscar trabajo.

Cajamarca es por ello también, el departamento de mayor migración campesina hacia otras regiones, como los valles de la costa o la selva amazónica. En los últimos años, la mayor cantidad de migrantes se han ubicado en las áreas de producción de coca en la selva, cayendo involuntariamente en las redes del narcotráfico. Una ciudad como Nuevo Cajamarca, por ejemplo, situada en la región amazónica, creció a un promedio de 15% anual en la última década.

En este período, se crearon en Cajamarca distintas Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONG) como alternativas privadas orientadas a enfrentar los problemas descritos. El Equipo de Desarrollo Agropecuario de Cajamarca (EDAC), filial regional del Centro de Investigación, Educación y Desarrollo (CIED), es una de las más representativas.

En este artículo queremos mostrar los resultados de diez años de trabajo del EDAC en un pequeño espacio rural en Cajamarca: la Cuenca del Río Mashcón. La cuenca es un espacio físico e hidrográfico en el cual concurren distintos factores: ecológicos, sociales, económicos, culturales y climáticos, siendo las áreas donde se concentran la mayor parte de la producción alimentaria y de la población rural peruana.

Esta experiencia, iniciada en 1983, ha permitido que EDAC y otras ONG locales extraigan las principales conclusiones para proyectarse hacia otros valles y provincias de la región, extendiendo sus beneficios e impactos.

UN VALLE COMO MUCHOS OTROS EN LA SIERRA PERUANA

La Cuenca del Río Mashcón es un pequeño valle como muchos otros en la sierra del Perú. Forma parte de un sistema hídrico mayor, pues contribuye, con las cuencas de los ríos Chonta y San Lucas, a la formación del río Cajamarca. Este riega las tierras más ricas y productivas del valle principal, donde se ubica la ciudad de Cajamarca y prosperan los principales ganaderos lecheros del norte del país.

Sin embargo, los habitantes de la cuenca del río Mashcón están muy lejos de ese beneficio. En los distintos pisos ecológicos de la cuenca 8como la zona "quechua entre los 2,700 y 3,400 m.s.n.m. y la zona "jalca" entre los 3,500 a 4,000 m.s.n.m.) viven unas 2,400 familias, con 12,000 habitantes, agrupados en 32 caseríos rurales.

La cuenca tiene una extensión total de 15,228 hás. en sus diferentes pisos ecológicos. De éstos, sólo 3,913 hás. (es decir, 26%) son tierras aptas para la agricultura. La diferencia se distribuye en 8,792 hás. para uso forestal y de pastos y 2,523 hás. para áreas rocosas.

Los campesinos que la habitan poseen parcelas de 1.6 há. en promedio, ubicadas en pendientes de hasta 50 m. de inclinación, sin sistemas de riego y de agua potable. Dependen sólo de las lluvias que se concentran entre Noviembre y Abril (un promedio de 800 mm. Por año) y están sometidos a los vientos helados de la cordillera que pueden llegar a quemar sus cosechas.

Para sobrevivir, las familias campesinas han tenido que sobreexplotar sus escasos recursos naturales. El resultado: creciente erosión y pérdida del suelo agrícola, la deforestación y la reducción del rendimiento de cultivos alimenticios y el ganado. Como los caseríos de la cuenca están ubicados muy cerca de la ciudad de Cajamarca (de 8 a 30 km. En promedio), una gran cantidad de campesinos se ha acostumbrado a trabajar en ella como obreros temporales o vendedores ambulantes.

Un estudio sobre ingresos campesinos en la cuenca, efectuado en 1987, describía dramáticamente esa situación: el 75% de las familias obtenían más del 60% de su ingreso total, de actividades no agrícolas como las descritas. El dinero así conseguido, más el proveniente de la venta de sus productos, totalizaba no más de US$ 270 en el año. De estos, sólo US$ 108 se obtenían directamente de la producción agrícola familiar.

Para enfrentar la pobreza rural y la migración, la cuenca del río Mashcón fue tradicionalmente atendida con donaciones de alimentos a cargo del Estado y de diferentes iglesias. Luego de varios años, se pudo comprobar que el remedio fue peor que la enfermedad: acostumbró al campesinado a una actitud pasiva y mendicante y, contradictoriamente, a no preocuparse por generar su propio alimento.

En términos sociales, la alta incidencia de analfabetismo y de enfermedades bronquiales (sobre todo entre madres y niños), muestra el abandono del Estado de los servicios básicos de salud y educación. Las organizaciones campesinas en la cuenca han estado muy debilitadas y divididas por la ausencia de información, capacitación y coordinación entre ellas.

LA ESTRATEGIA DEL EDAC-CIED

El EDAC formuló una estrategia de desarrollo rural basada en la gestión integral de la cuenca del río Mashcón. El diagnóstico de los problemas ecológicos, económicos y sociales del campesinado obligaba a una acción conjunta para promover el buen manejo de los recursos naturales, el incremento de l a productividad e los cultivos alimenticios y del ganado, la inversión en infraestructura de riego y de agua potable, la educación y capacitación de los líderes rurales, etc. En una palabra, una estrategia tecnológica y educativa orientada a la mejora de la calidad e vida de los pobladores del área donde se buscaba incrementar la producción alimentaria y desarrollar las capacidades de autogestión de la familia campesina, a fin de romper la dependencia de las ayudas externas.

EDAC priorizó la identificación y capacitación de líderes locales en los distintos caseríos, interesados en las innovaciones tecnológicas y ene l apoyo a sus vecinos. A la par, el EDAC reforzó las diferentes organizaciones campesinas de base y contribuyó a formar el Comité Central de todas ellas, para la gestión del desarrollo en la cuenca.

Veamos los principales avances logrados entre 1983 y 1993, que están enfrentando la pobreza y el deterioro ambiental, sentado las bases del desarrollo rural sustentable de la cuenca.

Cuadro 1

Cultivos 
Rendimientos
Tradicionales
Campesinos (
kg/ha)
Rendimientos
Mejorados
(kg/ha)
Papa 5.000 12.000
Oca 3.000 8.000
Trigo 750 1.000
Cebada 700 1.100
Maíz 650 1.000
Lupinus (tarwi) 700 1.000
Habas 600 1.000

PONER UN PONCHO VERDE A LAS MONTAÑAS

La forestación y la agroforestería son parte de una estrategia integral dirigida a la conservación de suelos, el agua y la vegetación protectora. Siendo la erosión de las parcelas principal causa de la pérdida de fertilidad y del rendimiento de cultivos, fue indispensable priorizar estas acciones para frenar el problema.

El EDAC y las organizaciones campesinas revaloraron el uso de las especies nativas precoces, como el aliso, el quinual y el quishual y de frutales nativos como el saúco, el pajuro y el capulí, entre decenas de especies más. Con estos árboles cubrieron sus parcelas, protegiendo sus cultivos de las heladas, incrementando la humedad y la nutrición del suelo, reforzando sus terrazas y andenes y ampliando su stock de leña. Los frutales nativos han contribuido también a la alimentación familiar, en especial de los niños, o como insumos para pequeñas agroindustrias artesanales.

Entre 1983 y 1993, se han sembrado unas 555,660 diversas especies (nativas y exóticas), creado unos 5 viveros institucionales y promovido la formación de unos 15 viveros familiares más, a cargo de los promotores forestales. Esta actividad ha beneficiado a unas 1,112 familias (46% del total) de los 32 caseríos del valle.

Con la forestación, se ha promovido también la conservación de suelos y del agua. Técnicas como la construcción de terrazas, andenes y pircas de piedra han retendio el suelo y mejorado su calidad. Las acequias de infiltración han captado el agua de lluvia, reduciendo su efecto erosivo e incrementado las fuentes de aguas subterráneas. Se han creado sectores de tratamiento demostrativos para mostrar los beneficios del manejo integral de los recursos naturales.

En los diez años transcurridos, se han promovido 851.5 hás. de andenes y terrazas, 65 hás. de pircas, 173 hás. de acequias de infiltración y 34.5 hás. Para sectores de tratamiento. En total, unas 1,124 hás de tierras conservadas, un 32% del total del área agrícola (3,913 hás), beneficiando a 1,247 familias (un 52% del total).

Para mejorar el abastecimiento de agua, se han construido unos 80.3 Km. De canales de riego para 504 familias. Con ello, se han ampliado en 161 hás. las tierras irrigadas, de un total inicial de 132 hás. en el valle.

SEGURIDAD ALIMENTARIA E INGRESOS CAMPESINOS

La conservación de los recursos naturales ha mejorado el medio ambiente y creado condiciones básicas para incrementar los cultivos y los pastos, reduciendo parcialmente los riesgos climáticos.

Sobre esa base, los campesinos y sus organizaciones de base han constituido fondos rotatorios de semillas y de animales menores (cuyes, gallinas, conejos) mejorando la calidad y la productividad de los cultivos y las crianzas. Los fondos rotatorios son especies de "crédito en especies" apoyados inicialmente por EDAC y mantenido con las cosechas y las crías obtenidos posteriormente.

Los campesinos de la cuenca se han preocupado también por mejorar la calidad de las semillas y por conservar las distintas variedades de especies nativas, rescatando el conocimiento tradicional campesino, en especial en la papa.

Entre 1983 y 1993, los fondos rotatorios de semillas permitieron cubrir unas 138.8 hás. con distintas especies de tubérculos, 234.7 hás. de cereales y 57.8 hás, con un total de 1,594 familias.

Los campesinos que han integrado el manejo de sus recursos naturales con e cuidado de las semillas y de los sistemas de cultivos, han logrado altos incrementos en los rendimientos, de acuerdo al cuadro 1.

En relación a la actividad ganadera, la promoción de la sanidad animal entre vacunos y ovinos, la crianza de animales menores y la reimplantación de las alpacas han sido las actividades de mayor impacto. Con ello, se ha incrementado la capitalización de la familia campesina, mejorado sus ingresos y variado su alimentación.

La reimplantación de las alpacas ha sido algo notable. Siendo un animal originario de los andes, fue desplazado sin embargo de Cajamarca y la región norte hacen muchas décadas. La "importación" de alpacas del sur del país y la capacitación de los pastores, permitió recuperar un ganado ideal para los ecosistemas de alta montaña y que provee de lana, carne y pieles sin erosionar los pastos.

El incremento de la productividad y la diversificación de cultivos y crianzas ha permitido incrementar el ingreso de la familia campesina y mejorar la provisión de sus alimentos. Una explicación preliminar de ello se describe en el cuadro 2. Tomando en cuenta los rendimientos mejorados de cultivos y una distribución de éstos dentro de 1 há. se obtienen los siguientes resultados:

Vendiendo la mitad de su producción de papas, el vacuno de engorde y la lana, es posible obtener un promedio de US$ 500 por año. Además, la producción destinada al autoconsumo, incorporando cultivos y crianzas menores, arroja una composición nutricional más diversificada.

Si comparamos con la situación descrita en 1987, podemos deducir que seis años más tarde, una familia campesina exitosa ha incrementado sus ingresos provenientes de la venta de sus productos (US$ 500 en comparación a US $108), a la par que ha mejorado su alimentación. Debido al tiempo dedicado a su predio, ha reducido el componente de dinero proveniente de la venta de su fuerza de trabajo.

Cuadro 2
Producción Familiar Campesina (1 há)

CULTIVO
AREA SEMBRADA (hás)
RENDIMIENTO
(K/há)  
PRODUCCION
(kgs.)  
Papa 0,5 12.000 6.000
Oca 0,1 8.000 800
Olluco 0,1 7.000 700
Cereales 0,2 1.000 200
Granos 0,1 1.000 100
TOTAL 1,0 7.800  
       
GANADO
PRODUCCION
ANUAL
 
 
Vacuno
1 engorde
   
Alpaca
10 lb. lana
   

LAS MUJERES Y LA SALUD FAMILIAR

Las mujeres han jugado un rol muy importante en el desarrollo de la cuenca. Organizadas en Clubes de Madres y Rondas Campesinas Femeninas, se han preocupado en promover la salud ambiental y en capacitarse para mejorar su producción artesanal. También han participado en las faenas de conservación de suelos, forestación y siembras y en la crianza de animales menores.

Desde 1988, distintos caseríos de la cuenca, con el apoyo de las organizaciones femeninas, iniciaron la construcción de sistemas de agua potable y de letrinas. Hasta esa fecha, el agua para beber se obtenía de pozos al aire libre; las enfermedades intestinales eran numerosas, en especial entre los niños. Se han construido hasta hoy 17 sistemas de agua potable, con 859 conexiones domiciliarias y 759 letrinas, atendiendo al 40% de los caseríos y el 61% de la población que vive en ellos. Esto contrasta con el total de población rural regional atendida con agua potable por el estado: 8.5%.

Cuando en 1991 se desató la epidemia del cólera, Cajamarca fue la región que registró el mayor número de fallecidos del país: 330 de un total de 1,000. Sin embargo, en los caseríos de la cuenca donde se había instalado el agua y las letrinas, no falleció nadie.

EDUCACION Y ORGANIZACIÓN: CLAVES DEL EXITO

La capacitación de líderes campesinos, hombres y mujeres, ha servido para promover entre la población, todas las mejoras productivas sociales que hemos descrito. Con ello, se han reforzado también las diversas organizaciones de base de la cuenca: comités de regantes, comités de conservación de suelos, rondas campesinas, caseríos, centros poblados menores.

Desde el inicio de su labor en la cuenca, el EDAC ha efectuado numerosos cursos y labores de extensión en todos los caseríos. Ha logrado formar a promotores campesinos en determinadas especialidades: 15 en conservación de recursos naturales, 13 en artesanía (mujeres), 15 en sanidad y producción animal, 5 en salud, 8 en promoción de huertos.

Los mejores líderes de la zona se han incorporado a la Escuela Rural Andina para recibir una formación integral en desarrollo y promoción rural. Hasta la fecha han egresado 6 y otros 8 se están preparando.

La capacitación y la organización campesina de base han sido la clave del éxito en la cuenca. Hubiera sido imposible llegar a la gran mayoría de familias y promover todas las mejoras, sin la activa participación de los promotores y las promotoras y sin el apoyo de las organizaciones de base.

Desde 1983, las organizaciones de base de la cuenca crearon el Comité Central, como la instancia de coordinación y dirección del desarrollo en el área.

Anualmente, el Comité Central, el EDAC y las otras instituciones que trabajan en el área, se reúnen para evaluar el Plan anual y aprobar el siguiente. Con ello, el Comité Central ha ganado autoridad para concertar los proyectos con las ONG, el Estado o las Iglesias.

A fin de descentralizar el poder de decisión y la gestión de los recursos, el Comité Central creó 4 Sub Comités ubicados en distintos pisos ecológicos del valle. Cada uno de ellos, aglutinó a los caseríos más cercanos y eligió a los dirigentes correspondientes. Desde ese entonces, los Sub Comités están administrando directamente los fondos rotatorios de semillas, animales menores, medicina veterinaria y alimentos, dejando al Comité Central las responsabilidades políticas y de representación social.

Las recientes elecciones a los centros poblados menores promovidas por el Municipio Provincial, han permitido que muchos promotores y líderes locales se conviertan en alcaldes de los concejos vecinales. En coordinación con el Municipio de la Provincia, vienen hoy ampliando la experiencia hacia toda la población del valle.

PROYECCION DE LA EXPERIENCIA HACIA LA REGION

Diez años de experiencia en la promoción del desarrollo humano y sustentable en la cuenca del río Mashcón, han servido para que EDAC proyecte su experiencia hacia otras áreas. Desde 1990 ha trasladado su metodología hacia la cuenca del río Chonta, abarcando los dos espacios más importantes de la provincia.

En 1992, se proyectó hacia la cuenca del río Llaucano, en la Provincia de Chota. En todos los casos, la experiencia ganada les ha permitido replicar los éxitos en cada vez menor tiempo.

En 1990, con ocasión de la epidemia del cólera, ocho ONG de Cajamarca formaron el Consorcio Interinstitucional para el Desarrollo Regional (CIPDER), para enfrentar la emergencia. La experiencia del EDAC en Mashcón sirvió de base para multiplicar los proyectos de agua potable y reproducir los comités de gestión campesinos. Desde esa fecha, CIPDER ha priorizado la promoción del desarrollo sustentable en varias provincias de Cajamarca en base a la gestión integral de las cuencas hidrográficas.

En la actualidad, las ONGs, las organizaciones populares, la Universidad, el Municipio Provincial y los proyectos públicos han constituido la Mesa de Concertación Interisntitucional para promover el desarrollo sustentable en las áreas urbanas y rurales de Cajamarca.

A no dudarlo, la semilla sembrada hace diez años en la pequeña cuenca del Mashcón, está dando los frutos deseados.

 
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