EL DESAFIO DE LAS ONGs: Impulsar desde la Base un Desarrollo Humano y Sustentable
Andrés Yurjevic Ph.D - CET-CLADES, Chile

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INTRODUCCION

En América Latina, a medida que el sistema democrático se consolida y algunas importantes metas macroeconómicas se van cumpliendo (1), la atención de los agentes económicos y de los actores políticos se centra cada vez más en la búsqueda de una estrategia de desarrollo que armonice el crecimiento económico con la equidad social y no degrade el potencial productivo de los recursos naturales. Dicha búsqueda refleja la preocupación por la fragilidad de la estabilidad lograda y la certeza que el enfoque neoclásico, si bien ha rescatado al mercado como un mecanismo eficaz para asignar recursos escasos y rehabilitado el rol de los agentes económicos privados, no constituye un marco conceptual de desarrollo (2).

A medida que se logran los equilibrios buscados, los actores sociales y políticos se preguntan cómo transitar desde una estabilidad que tiene como costo el empobrecimiento masivo y la degradación medio ambiental, a una estabilidad que haga posible mejorar la calidad de vida de la generación presente, sin comprometer los derechos de las futuras.

Sin duda, lo expresado ha hecho más compleja la agenda del desarrollo. La estabilidad macroeconómica ha pasado a ser sólo una parte del desafío pendiente, siendo necesario que el crecimiento económico sea la consecuencia de procesos productivos eficientes, basados en innovaciones tecnológicas medioambientalmente sanas. También se requiere la generación de un vigoroso desarrollo desde la base que, complementado con los esfuerzos gubernamentales, logres una real integración y una activa participación de los sectores marginados en el proceso de creación de riqueza y en la toma de decisiones que afectan sus vidas. Igualmente importante será que se adecúe el marco institucional al tipo de desarrollo buscado y se cuente con una pluralidad de organizaciones modernas con una vocación concertacionista, sean éstas empresas privadas, organismos públicos u organizaciones sin fines de lucro (ONGs). (3)

Este artículo se concentra en los desafíos organizacionales que se le plantean a las ONGs que acompañan procesos de desarrollo desde la base, inspirados en la búsqueda de la equidad y de la sustentabilidad.

Para que el desarrollo de base sea una realidad, las ONGs no sólo tendrán que trabajar directamente en la base social, sino además, influir en el poder legislativo, para que corrija la discriminación institucional contra los sectores económica y socialmente más débiles y en el ejecutivo, para que aplique políticas de desarrollo que fomenten la equidad y el manejo adecuado de los patrimonios naturales.

  1. Causas que limitan a las ONGs como organizaciones de desarrollo

La sociedad latinoamericana necesita que las ONGs cumplan un papel activo y creativo en la solución de los problemas que afectan a amplios sectores sociales de la ciudad y del campo. Para que esta aspiración pueda transformarse en realidad, será necesario que las ONGs enfrenten decididamente las causas de fondo que han comenzado a comprometer la credibilidad que habían alcanzado. La primera causa está asociada con la incapacidad de las ONGs de adecuarse al contexto democrático y de economía de mercado y proceder a una modernización de su organización; la segunda dice relación con la desproporción existente entre lo que estas organizaciones son y la magnitud de la tarea que han pretendido asumir y finalmente, la última causa se relaciona con las nuevas exigencias que impone el paradigma emergente del desarrollo humano y sustentable al trabajo de las ONGs.

La modernización al interior del mundo de las ONGs no constituye la regla, sino más bien la excepción, y está produciendo un proceso de diferenciación institucional cuyo resultado pareciera conducir a que un pequeño porcentaje de ellas a lograr interesantes niveles de formalidad, mientras que un grueso número va quedando rezagado en la informalidad.

Resulta razonable plantear que los diversos tipos de organizaciones existentes debieran experimentar un proceso de modernización que respete la naturaleza de su función social y potencie las capacidades que efectivamente le permiten cumplirla, ya que cada vez que se ha intentado que organismos públicos y ONGs se guíen por los criterios de la empresa privada no se ha logrado los resultados esperados. Por esta razón, en la última sección, intentaremos sentar las bases de un proceso de desarrollo organizacional que asuma activamente los desafíos presente y futuros de las ONGs.

La información disponible nos permite señalar que las organizaciones que han alcanzado un grado de desarrollo son aquellas que han hecho una permanente inversión en capital humano, ya que la oferta existente no incluye profesionales debidamente preparados para enfrentar los problemas que angustian a los sectores sociales que sufren la marginalidad. Lo anterior sugiere la necesidad de socializar las experiencias exitosas, ya que lo realizado según la información disponible (4), se puede calificar de medio-bajo, alcanzando a penas un puntaje de 4.2 (*), afortunadamente un seguimiento a un sub grupo de las organizaciones incluidas en el estudio original nos muestra que existe una preocupación creciente en sus directivos por encontrar alternativas de capacitación para su staff. Otro aspecto que complica su modernización es el bajo nivel de salarios pagados a sus profesionales. Esta variable apenas alcanza los 3.3 puntos, situación que sólo se puede mantener si las disminuidas remuneraciones se compensan con un estimulante desarrollo profesional, el que lamentablemente todavía no muestra evidencia de estar ocurriendo. Esto explica la permanente rotación de personal en las ONGs y una tendencia a contratar profesionales de baja calidad.

Debido a la carencia de programas formales de capacitación para el personal de las ONGs, una fuente alternativa para acumular conocimiento lo constituye el aprendizaje basado en la experiencia de cada ONG. Desafortunadamente el activismo que ha imperado al interior de ellas no les ha permitido introducir, como actividades normales del proceso de trabajo, la auto-evaluación permanente y la sistematización de lo realizado. De hecho ambas actividades aparecen con una baja calificación: 3.8 y 3.1 untos. Este tipo de insuficiencia priva a muchas organizaciones de poder exportar su experiencia y así generar recursos para mejoras salariales.

El fenómeno de la formalidad en el mundo de las ONGs está significando que las organizaciones que adquieren dicho status amplían las fronteras de su desarrollo y adquieren las habilidades para capturar beneficios que la sociedad entrega. Lo anterior no implica que aquellas que se esfuerzan por llegar a ser organizaciones respetadas por su trabajo tengan garantizada su permanencia en el tiempo, mientras las demás estén condenadas a desaparecer. Sólo nos está indicando que existe un grupo de ONGs que han logrado legitimarse en la sociedad, no por su condición de ONG, sino por la calidad de la obra que realizan.

Sería una ilusión pensar que todas las ONGs tendrán la chance de llegar a ser organizaciones prestigiadas en sus medios, por cuanto la sociedad otorga dicho status a aquellas que cumplen una función singular, por ejemplo, innovar en la lucha contra la pobreza, articular la demanda y la oferta de respuestas sociales, acercar el conocimiento existente a quienes han quedado marginados de él. (5) También hay restricciones financieras y de recursos humanos que ponen limites al número de organizaciones que podrán acceder a un grado de formalidad importante.

Pareciera que las ONGs que tienden a permanecer en la informalidad son las que han trasladado al presente prácticas institucionales basadas en un voluntarismo que ha quedado obsoleto, las que son difíciles de cambiar, porque quienes deben promover los cambios, se encuentran emocional e ideológicamente ligados a dicho pasado. Este ideologismo se refleja en el discurso fundacional de la ONG, el que resalta un compromiso con los intereses de un pueblo vagamente definido. Este hecho sumado a una falta de precisión de los grupos sociales con los cuales trabajará, hace del trabajo de desarrollo un ejercicio inútil. (6)

Este tipo de ONG normalmente desarrolla en su personal una preocupación exagerada por la vida interna de la institución, generándose en no pocos casos una dinámica perversa que tiende a transformar a la institución en un fin en sí misma, relegando a un lugar secundario el cumplimiento de los objetivos específicos que plantean sus proyectos.

También se puede probar que las instituciones cuyo personal vive más preocupado de lo que sucede internamente en la institución que de su trabajo de terreno, desarrollan subgrupos en su seno, que con facilidad establecen luchas por controlar la dirección. El estudio en que nos hemos apoyado muestra que en promedio cada ONG, durante sus últimos 8 años habían vivido dos crisis graves que pudieron comprometer la existencia de la misma. El costo de estos conflictos es alto ya que aleja a la institución de la realidad, ridigiza su capacidad operativa y, finalmente debilita la dirección.

El ideologismo, adicionalmente, tiende a aislar a la organización en un momento en que la concertación de las ONGs con universidades y organismos de gobierno es vital para obtener un impacto social significativo, y también evita que la institución desarrolle buenas relaciones con sus contrapartes que la financian, en un contexto en que sólo un tercio de las ONGs cumple adecuadamente con los compromisos formales de rendiciones de cuentas e informes narrativos exigidos por los contratos d4e donaciones.

La segunda gran causa de limitaciones nace de la utopía que pretende que una sumatoria de pequeñas organizaciones puedan asumir buena parte de la responsabilidad social que corresponde al Estado.

Existe una amplia literatura sobre las ONGs y el rol que deben cumplir en el desarrollo, opiniones que generalmente carecen de realismo ya que expresan fundamentalmente lo que los autores desearían que ocurriera y no lo que es realmente posible a partir de la realidad ya vivida. Por tanto, a partir de nuestra experiencia, nos permitimos levantar la siguiente hipótesis: las ONGs pueden hacer un aporte singular al desarrollo social solamente si se cumplen dos condiciones:

a) la comunidad nacional e internacional invierte en estas organizaciones para que superen sus limitaciones más importantes y, b) los demás agentes del desarrollo cumplen con sus responsabilidades a cabalidad.

Pensamos que se trata de una hipótesis realista si tenemos en cuenta que sólo el 41% de las organizaciones incluidas en el estudio a juicio de las instituciones que las han financiado, sus objetivos están claramente definidos y por tanto, pueden guiar al proceso de trabajo. Esta cifra señala la enorme brecha que existe entre lo que sería un mínimo aceptable (10%) y la cruda realidad que se vive. Más grave aún es el hecho que a penas un 25% cuenta con métodos para el trabajo de base que son consistentes y que fueron construídos a partir de su experiencia o incorporados al quehacer de la organización con las modificaciones necesarias. Este punto guarda gran relación con la falta de especialización que existe entre ONGs, atributo que el estudio señala como muy bajo y que se ha transformado en una característica importante de las ONGs. Salvo una pequeña proporción, lo normal es que incursionan en áreas para las cuales no tienen ventaja comparativa alguna. Los datos disponibles muestran que las ONG promedio puede fácilmente estar trabajando en programas de vivienda, transferencia tecnológica agrícola, educación no formal y salud. Este tipo de evidencia ha comenzado a minar la imagen de seriedad de muchas instituciones, ya que los resultados obtenidos están, por lo general, por debajo del nivel esperado.

Antecedentes como los que se han ido entregando contradicen cualquier actitud exitista sobre la capacidad de las ONGs de poder suplir el trabajo que corresponde al gobierno, comunidades de base, universidades y otros.

Las debilidades organizacionales de las ONGs no permiten deducir que otras organizaciones pudieran hacer un trabajo más exitoso en la lucha contra la pobreza.

Por el contrario ratifican la necesidad de planificar acciones basadas en la concertación de todos los agentes y actores del desarrollo. Si bien en este campo también las ONGs tienen todavía mucho camino por andar, su vocación por trabajar en condiciones de inseguridad y en ambientes altamente riesgosos son una contribución importante para enfrentar 12 millones de pequeñas unidades productivas campesinas dispersas por toda América Latina y, trabajar en los asentamientos marginales en los cuales viven más de 100 millones de personas (7).

La contribución de las ONGs al desarrollo debe relativizar la responsabilidad social de los gobiernos y significar una presión sobre ellos para que generen espacios donde se concerten esfuerzos, se clarifiquen roles institucionales y, se haga conciencia de la necesidad de invertir en el desarrollo institucional de las ONGs. Sin duda son los gobiernos a quienes políticamente más les conviene que esta articulación funciones eficientemente. El poder ejecutivo debería trabajar en conjunto con el poder legislativo mecanismos para incrementar la filantropía, de modo que exista un financiamiento local que incentive a las ONGs a competir por dichos recursos y así, permitir la existencia de contrapartes nacionales a las cuales se deba dar cuenta de los logros y fracasos.

Al día de hoy, las ONGs que tienen éxito en su trabajo son aquellas que se han profesionalizado, sin perder la fuerza y mística que da el compromiso social. Estas capacidades son las que les permiten trabajar directamente en la base, evaluar y sistematizar sus experiencias para su proceso de aprendizaje interno y derivar criterios de políticas para influir en las decisiones de los organismos gubernamentales.

Este proceso de interacción otorga a la ONG una legitimidad creciente, ya que aparece implementando ideas que la sociedad considera valiosas y proyectando una imagen de ser organizaciones abiertas al diálogo, a la negociación y respetuosas de los espacios y capacidades de cada una de sus socias en el desarrollo. Este tipo de organización no se sobre valora a sí misma, ni acepta asumir roles que no le corresponden y la seriedad de su obra le permite ser identificada por su nombre y no requiere levantar etiquetas carentes de contenido con son "lo alternativo", "lo muestral" y "lo gubernamental".

La tercera fuente de limitaciones tiene su origen en las exigencias que plantea a las ONGs la formulación e implementación de programas y proyectos de base inspirados en una paradigma de desarrollo humano y sustentable.

Todas las organizaciones que operan en el campo del desarrollo están viviendo momentos complejos, ya que la tarea planteada por la nueva visión del desarrollo introduce la equidad intra e intergeneracional como variables activas (8). Estas dimensiones que hasta hace poco se podían plantear de manera aislada, ahora deben ser armonizadas. Sin duda los nuevos planteamientos han abierto nuevas avenidas para enfrentar la pobreza (9), pero en lo inmediato, para las ONGs significa complejizar aún más sus tareas.

Los proyectos que estas organizaciones implementan deberán introducir innovaciones en varios aspectos si quieren, a nivel local, conjugar el surgimiento de actores sociales con un manejo de recursos naturales productivos que cumpla con los criterios de la sustentabilidad. Evidentemente que la aplicación de los criterios variará según se trate de ambientes rurales o urbanos. Al menos como ejercicio, para el caso rural, podemos decir que los proyectos deberán: a) conjugar criterios económicos y ecológicos para que los campesinos estén dispuestos a asumir prácticas agronómicas sustentables, b) hacer propuestas específicas para la dotación de recursos que tenga cada familia, incorporando así la estratificación de la pobreza, c) incentivar la seguridad alimentaria familiar, sin dejar de aumentar la capacidad competitiva en el mercado en que él opere, d) permitir que los campesinos aprendan a aprovechar las oportunidades que entrega la política económica, e) trabajar en forma comunitaria el manejo de recursos naturales considerando el ecosistema y la micro-región como el espacio político donde se toman decisiones. La sola enumeración de algunos criterios muestra que el nuevo paradigma exige el manejo de conocimientos tecnológicos que pocas organizaciones dominan.

Pero para que la sustentabilidad se logre sea indispensable que el mercado o, en su defecto, la autoridad incentive a los productores reconociéndoles que están produciendo bienes libres de contaminación, es decir, bienes superiores. Si se quiere que el mercado recompense a quien fomenta la sustentabilidad será necesario que se eduque a la población para que comprenda que adquirir dichos bienes es bueno en sí, pero también para las generaciones futuras. Si el mercado no funciona la autoridad deberá ver la forma en que aquellos que contaminan recursos naturales paguen por el daño realizado, y dichos ingresos subsidien a quienes protegen y regeneran recursos degradables (9).

  1. Matriz Conceptual para la Modernización de las ONGs

En la parte primera del documento se señaló que la modernización de las ONGs implica cambios importantes en su discursos y propuestas específicas de desarrollo, relaciones inter-institucionales y métodos de trabajo, así como en los medios materiales, calificación del personal, toma de decisiones y organización interna. Por la cantidad de aspectos que deben ser revisados se hace necesario construir una matriz que los integre de manera armónica para poder establecer los puntos focales en los que debe concentrase el esfuerzo transformador sin perder de vista el conjunto de la institución. Esta forma de proceder se hace particularmente aconsejable al tener en cuenta el cambio ocurrido en la naturaleza del desarrollo buscado.

El planteamiento que se entrega a continuación recoge la contribución efectuada por Arturo Israel en su libro "Institutional Development" (10) después de estudiar un número importante de proyectos financiados por el Banco Mundial y del autor de este artículo debido a su experiencia y estudios sobre este tipo de organizaciones.

La matriz que desarrollaremos supone instituciones que hacen una opción por un desarrollo de base humano y sustentable, y que tienen la voluntad de influir en los poderes del Estado y en las Agencias de Cooperación con el propósito de ampliar la viabilidad de este tipo de desarrollo.

En el gráfico sobre "Desarrollo Institucional" se han ordenado de manera coherente las principales variables que influyen en el desempeño de una organización y en su intención de modernizarse. Partamos por tanto por señalar que el desarrollo de una organización depende de un conjunto de incentivos, que tienen como propósito permitirle actuar con una adecuada eficacia y una creciente eficiencia.

El concepto de eficacia tiene particular significación para las ONGs, ya que relaciona el discursos o la misión institucional con su obra, lo cual requiere que los productos de desarrollo a lograr y las metodologías y tecnologías utilizadas cuenten con una alta legitimación interna.

Por su parte, el concepto de eficiencia puede ser de tipo técnico o económica.

La primera expresa el consumo de recursos que la organización hace para lograr una unidad de producto de desarrollo, mientras la siguiente es la que determina que dicha unidad de producto de desarrollo sea replicable. En el tipo de desarrollo buscado ambas eficiencias tienen una importancia singular, debido a que la sustentabilidad está referida a la productividad en le tiempo de los recursos naturales y a la preservación de los servicios ecológicos de los ecosistemas y, la eficiencia económica tiene que ver con la competitividad de los productos de desarrollo en economías donde cada vez mayores áreas de la actividad nacional operan bajo las leyes del mercado.

Desde el punto de vista del desarrollo humano y sustentable una Ong que opere con una alta eficacia, pero de manera ineficiente, será una organización irrelevante cuyo trabajo no tendrá impacto social y productivo. Por su parte una ONG que tenga una baja eficacia pero sea eficiente en el uso de sus recursos su obra será irrelevante para el cumplimiento de la misión planteada. Como ya señalamos lo crucial es determinar los incentivos que existen en la sociedad y en la organización para lograr avances en el desarrollo planteado, es decir obras que son fruto de la eficacia y de la eficiencia de la ONG.

La hipótesis que se plantea afirma que las ONGs actúan en medios en que hay una carencia de incentivos que empujen a la organización a su desarrollo y, que por tanto, su modernización depende de la capacidad de construir los sustitutos adecuados.

Desde el punto de vista de la eficacia los incentivos nacen de su relación con el mundo político-académico donde se levantan los paradigmas de desarrollo y, del proceso de aprendizaje que surge de su capacidad de sistematización. Tal como se mostró en la sección previa las relaciones inter-institucionales de las ONGs son pobres en contenido y la capacidad de capturar las lecciones de la experiencia es, todavía, muy baja. A pesar de lo dicho, podemos afirmar que no existen impedimentos estructurales para que una ONG internalice de manera adecuada los criterios del desarrollo sustentable, de modo que le sea posible plantear una misión institucional proporcionada a su realidad. Tampoco existen barreras insalvables para aprender de otras instituciones aspectos tecnológicos y metodológicos para implementar proyectos de lucha contra la pobreza y defensa del hábitat y de los recursos naturales productivos. Tal vez lo que se ve más difícil es que cada institución realice este esfuerzo en forma aislada, ya que las experiencias más logradas están concentradas en pocas instituciones las cuales pueden y hacer un aporte, pero no atender a las miles de organizaciones que lo requieren.

En términos generales se puede decir que las organizaciones que operan con una adecuada eficiencia son aquellas que están sometidas a los incentivos de la epecialización, que actúan en medios competitivos y cuentan con una capacidad de gestión adeucada.

Lo señalado a lo largo de este artículo nos muestra que las ONGs tienden a la dispersión más que a la concentración y dominio de áreas temáticas. Introducir este incentivo es, tal vez, uno de las tareas más factibles si se le hace al staff una capacitación adecuada y se aprende a diseñar estrategias para construir las relaciones institucionales que proveen los complementos. Este tipo de esfuerzos tiene su peor enemigo en las "modas" que agitan al mundo del desarrollo y en la cultura aislacionista de las ONGs.

El incentivo asociado a la existencia de una dirección dotada de creatividad, capacidad innovadora y de mando, se ha visto disminuido en las ONGs por una dificultad para definir roles y funciones en forma precisa, establecer responsabilidades con claridad y ámbitos de decisión debidamente acotados. Sobre este aspecto parecen estar ocurriendo cambios importantes, los que deberían probar que van más allá de una simple reacción emocional al democratismo que termine desembocando en un autoritarismo, el que habitualmente genera crisis mayores, relacionadas con manejos institucionales poco transparentes. Particularmente importante es que estas ONGs estructuren adecuadamente la composición de sus directorios, como una manera de evitar que se scumulen presiones excesivas en la dirección ejecutiva y asuma como cuerpo colegiado las decisiones más trascendentes, evitando que se personalicen los costos de dichas decisiones. A este respecto falta una capacitación a los directores ejecutivos y miembros de ONGs que les haga posible estructurar la institución de modo que la eficiencia no se contraponga con la participación y la capacidad de tomar decisiones con niveles saludables de democracia interna.

En síntesis, es posible crear sustitutos importantes que potencien la eficiencia de una ONG que desea modernizarse y contar con las condiciones internas que faciliten que ésto ocurra.

La información que hemos ido proporcionando nos permite ver que las ONGs han iniciado su participación en la década de los 90 con limitaciones severas y con una expansión numérica fuera de toda proporción. Lo anterior exige distinguir el desaparecimiento de instituciones por el inevitable ajuste en el número debido a una limitación de recursos, de aquel que resulte de la obsolescencia institucional. Evidentemente el segundo ajuste facilitará el primero, pero muy posiblemente el primero ya esté ocurriendo en países donde las necesidades de apoyo externo son menores y no existen fondos nacionales disponibles.

Un incentivo importante que tendrán las ONGs para evolucionar en términos institucionales es la posibilidad de copar algunos de los espacios en el campo social que el Estado está gradualmente dejando. Sin duda que la suma de factores que están presionando al Estado son muy fuertes; por una parte hay condicionantes ideológicos encabezas por el neoliberalismo y por la otra una falta real de recursos, la que sólo se podría remontar a través de nuevas cargas impositivas, lo que en general carece de factibilidad política.

En relación al tema del desarrollo sustentable ya se están produciendo seminarios, talleres y una multiplicidad de iniciativas que darán a las instituciones un material importante sobre el cual reflexionar para incorporar los criterios de esta aproximación al desarrollo a sus programas y proyectos rurales o urbanos. (11).

Evidentemente que las ONGs que logren superar sus limitaciones y se legitimen como instituciones eficaces y eficientes quedarán en una óptima situación para implementar programas que produzcan un impacto significativo. Cuesta definir exactamente lo que significa tener impacto, pero podemos pensar que se trata de una escala de operación que genera cambios positivos en las familias que habitan una determinada micro-región a través de transformaciones cuyo costo permite la difusión de las mismas.

A Modo de Comentario Final

Recapitulando, debemos decir que la década de los 90 se presenta llena de oportunidades y pero con enormes desafíos para las ONGs. El prestigio con que cuentan fue ganado por el compromiso que han tenido con los sectores pobres durante las últimas dos décadas. En el ejercicio de dicho compromiso aprendieron a escuchar y valorar las ideas y las iniciativas de pobladores y campesinos. Esta interacción les ha permitido comprender y facilitar el desarrollo desde la base de tipo humano y sustentable capaz de dar voz propia en la sociedad a quienes no la tienen y de transferir conocimientos y poder a los sectores que necesitan mejorar su calidad de vida. Lo señalado sumando a la confianza que han despertado en la comunidad internacional son sus mejores activos.

Si estas organizaciones son capaces de hacer propuestas cada vez más adecuadas a las necesidades de los diferentes estratos sociales que componen el mundo de la pobreza, ganarán legitimidad al interior de la sociedad y podrán gradualmente cumplir un papel mucho más protagónico en el espacio en que se definen las políticas sociales. (12)

Las incapacidades que hemos enumerado y que les impiden implementar proyectos y programas de amplio impacto son todas superables, ya que existen disponibles los conocimientos, las técnicas y experiencias de las cuales se puede aprender.

Posiblemente ninguna institución por separado podrá superar las limitaciones que se han señalado sin el concurso generoso de todas aquellas organizaciones que han logrado avances en alguno de los puntos tratados. La magnitud de la tarea obligará a las ONGs a tener que contar con el respaldo y la contribución de las agencias de cooperación y de instituciones gubernamentales y universitarias. Tal vez más que nunca será necesario recibir el aporte creativo de pobladores y campesinos, lo que permitirá darle al concepto de participación toda la potencialidad que encierra.

La comunidad internacional continuará haciendo aportes al desarrollo de base, aunque sea con importantes cambios en sus criterios de aprobación de proyectos. Por esta razón es vital aumentar las fuentes locales de financiamiento, para lo cual hay agencias de cooperación que están ayudando a que se busquen fórmulas para desarrollar la filantropía en cada país. También existen iniciativas que surgen desde las propias ONGs, como es la venta de servicios y asesorías y, las que vienen desde el sector público como es la cofinanciación de proyectos.



BIBLIOGRAFIA

1. CEPAL. 1991. Balance Preliminar de la Economía de América Latina y el Caribe. N° 552/553, Diciembre 93. Santiago, Chile

2. North, Douglas C. 1990. Institutions, Institutional Change and Economic Performance. Cambridge University Press.

3. Keating, Michael. 1993. Agenda 21 and other Rio Agreements. Center for Our Common Future. Geneva. Switzerland.

4. Yurjevic, Andrés. 1991. The Assessment of the Agroecological Bottom Up Development Strategy. Ph.D. Dissertation University of California, Berkeley.

5. De Janvry, Alain, R. March, D. Runsten, E. Sadoulet and C. Zabin. 1989. Rural Development in Latin America. An Evaluation and a Proposal. IICA. Program Papers N° 12. June.

6. Cesar Fernández, Rubén. 1985. Las ONGs: una nueva realidad institucional para América Latina. CFHC/PD, FAO.

7. CEPAL. 1990. Panorama Económico de América Latina. Santiago, Chile.

8. De Janvry, Alain, Elizabeth Sadoulet and Blas Santos. 1993. Project Appaisal for Sustainable Rural Development. Notes for IFAD´s Operational Guidelines. Mimeo.

9. Yurjevic, Andrés. 1993. Marco Conceptual para Definir un Desarrollo de Base Humano y Ecológico. Revista Agroecología y Desarrollo N° 5/6: 2-15. CLADES.

10. Israel A. 1987. Institutional Development. Incentives to Performe. Johns Hopkins.

11. Rosset, Peter. 1993. Report evaluativo de CLADES. IAF. Mimeo.

12. Altieri, M. y Andrés Yurjevic. 1991. La Agroecología y el Desarrollo Rural Sostenible en América Latina. Revista Agroecología y Desarrollo 1:25-36. CLADES.

 

(*) El estudio mencionado establece una escala de 0 a 6 para medir las variables consideradas. El puntaje menor a 4 es considerado bajo, de 4 a 4,5 medio-bajo, de 4,6 a 5 mediano-alto y de 5,1 a 6 alto. Todas las calificaciones expresadas más adelante están basadas en es

 
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